"Todavía hay prejuicios cuando una mujer filma"

 "Todavía hay prejuicios cuando una mujer filma"

La Argentina la conoció fundamentalmente por la película "Cine Negro" en la que retrata sin parangón la vida del Negro Fontanarrosa. Actualmente está trabajando en un largometraje con texto de Galeano cuyo título es "Otros sentidos". Al guión lo está escribiendo con la actriz Liliana Gioia, aunque de la dirección y la producción general es de ella.

Reconoce y agradece que el proyecto pueda llevarse a cabo con el apoyo de la Fundación del Gran Rosario, que es la misma entidad que apoyó la película "Una cuestión de principios", protagonizada por Federico Lupi y Norma Aleandro y filmada en la ciudad.

Ahora, en pleno trabajo y con varios premios nuevos bajo el brazo, hace una lectura de la irrupción de directoras en esta actividad, que asegura no está exenta de prejuicios y donde además, las damas deben demostrar doblemente sus habilidades y talentos para poder plasmar una obra.

—¿Cómo decidiste ser cineasta?

— Fue algo que se que se fue dando. Siempre me gustó el cine, admiraba a los realizadores y soñaba con poder filmar algo alguna vez. En realidad me gustan las artes plásticas en general, si tuviese talento pintaría, o me expresaría a través del diseño gráfico, no sé... me atrapa la imagen. El cine es una de las maneras de expresar ciertas ideas o emociones aunque resulte cada vez más complejo.

— ¿Por qué?

—Quiero decir con esto que la actividad de un realizador audiovisual, y en este caso de una realizadora, no es tarea fácil. Es muy divertido, es un trabajo apasionante pero no es fácil y es agotador. En especial cuando se piensa en buscar los recursos para poder realizar la tarea. Luego está la inseguridad del artista en general, de la que no me escapo en absoluto, es realmente una tortura, siempre pienso: "¿y si mañana me levanto y no puedo inventar nada creativo, ni atractivo, ni bien desarrollado, y si no gusta lo que hago?". Pero es como una adicción, se sigue fantaseando con la próxima película, aunque muchas veces prometo que será la última, que me voy a dedicar a la fotografía como si fotografiar fuese una tarea menos compleja. No sé, finalmente vuelvo a llamar a mi amiga Gioia y le digo: tengo una idea nueva, un nuevo personaje para vos y así y así. Volvería a repetir lo que he hecho hasta ahora aunque estoy segura de haberme equivocado mucho, pero ha sido tan divertido. Tengo tan hermosos recuerdos de cada rodaje, de cada edición, de cada banda sonora, que sigo insistiendo.

—Volvamos a los inicios...

—Como estaba terminando mi carrera de ingeniería civil no pude abandonar, y al fin y al cabo no me arrepiento, me inscribí en la escuela de cine de la Vigil. Según cuenta el director de la escuela, fui la primera inscripta de la ciudad de Rosario, yo no recuerdo ese dato con exactitud, pero si figura en actas es porque fue así. Comencé con toda la pasión y seguí con toda la pasión. Más tarde llegaron las dos personitas que me han hecho más feliz en mi vida, me refiero a mis hijos. Y al principio pensé "no voy a tener energía para seguir filmando", y lejos de ser así, mis hijos me llenaron de valor para seguir adelante.

—¿Notás una irrupción de mujeres en los últimos tiempos en esta actividad?

—Las mujeres se han volcado cada vez más a la tarea de realizar películas, hay guionistas, productoras, directoras nuevas, y muchas muy talentosas. Sin querer marcar una diferencia enorme entre varones y mujeres tengo que decir que así como ocurre con otras profesiones la tarea de realizadora audiovisual no es la excepción en cuanto a las posibilidades de crecimiento. Siempre hay que demostrar más, sortear muchas cuestiones discriminatorias. Sin embargo, de a poco , los varones van aceptando los logros de las cineastas, así como aceptan un poco más a una cirujana.

—¿Existe una mirada femenina en el cine?

—Creo firmemente en eso, ya que existe una mirada femenina en todo, es esa sensibilidad que nos caracteriza, una sensibilidad femenina aunque la sensibilidad no es una cuestión de géneros, como tampoco el talento lo es. Siempre que se hacen estas preguntas y se contestan se toca una delgada línea en las respuestas. No quiero caer en una cuestión de feminismo, pero sí en un rescate de la realidad. no somos iguales a los varones, por suerte (eso enriquece el intercambio). Pero sin dudas debemos tener acceso a los mismos derechos y las mismas libertades.

—¿Hay contacto profesional entre varones y mujeres sin prejuicios?.

—Sí existe un contacto interesante entre varones y mujeres, sobre todo en los últimos tiempos. ¿Sin prejuicios? no lo creo, ni en broma.

Entrevista a Mariana Wenger

Mariana Wenger fue la primera inscripta en la escuela de Cine de Rosario (Argentina). El impulso surgió cuando estaba terminando la carrera de ingeniería y aunque tuvo algunas dudas arremetió con el séptimo arte que ahora maneja de "taquito", aunque, claro, no está libre de las dificultades propias de la actividad.